
LLevo bastante tiempo leyendome su libro, aún iba yo al instituto cuando ella murió, y el profesor nos preguntó con qué nos habiamos quedado con los acontecimientos que habíamos vivido ese verano, a nadie le salió su nombre, a todos nos salía solo el nombre de Lady Di, el profesor, sorprendido, se quedó callado y nos preguntó: ¿Alguien conoce a la Madre Teresa de Calcuta? Todos nos miramos con cara de idiotas, pensando en que en un instituto público, era lo último que se mencionaría, además teniamos un pavazo, de esos que no te enterabas de nada, solo de tu ombligo, ¿Cómo ibamos a saber quien es esa mujer?
Años más tarde, me tropecé con un sacerdote que le tenía gran predilección, y me tendió su libro "Sé mi Luz" algo muy propio para mi, estareis de acuerdo los que leais mi blog. Yo soy muy pesada para leer libros, y gran fallo mio, es que esta lectura me resultó un tanto pesada, no habré madurado lo bastante, como para leerla, la cuestión es que cada día procuro leerme un trocito, por minúsculo que sea, y cada día me quedo más sorprendida, aunque a la vez digo: "Ella quiso fundar una hermandad para los pobres y ahí está" en mi caso más cercano, algunos queremos trabajar en grupos, y por nuestra condición física no nos dejan, a pesar de que estos grupos son católicos, es decir, la belleza esta, se supone, en el interior. Con lo cual, vuelvo a convencerme, de que mis posibles oscuridades, no son las mismas que las de Santa Teresa de Calcuta.
Cuando ya desistí en el libro, de repente, rezando en una capilla, debajo del altar y semitapada por unas flores, ahí estaba ella otra vez como en una aparición, me quedé pensando, "esta mujer me persigue" para que termine de leerla de una santa vez, seguro, sigo todavía dandole vueltas a esa figura minúscula debajo del altar.
Sólo le pido a mi Santa de los pobres, que me haga salir de mi oscuridad.